jueves 3 de mayo de 2007

Policías homosexuales de Londres festejaron en uniforme Día del Orgullo Gay

Policías homosexuales de Londres festejaron en uniforme Día del Orgullo Gay

Unas 60.000 personas desafiaron este sábado la persistente lluvia de Londres para participar en el mayor festival del Día del Orgullo Gay de Reino Unido, que por primera vez estuvo encabezado por cerca de 80 policías homosexuales, 35 de ellos de uniforme, gracias al permiso que les otorgo el alto mando.
La marcha por los derechos de gays, lesbianas y transexuales se celebra cada verano, pero hasta este año la policía británica les exigía vestir de civil a quienes asistieran. Para el movimiento gay esta flexibilización de las normas refleja un cambio en la actitud de la policía hacia la comunidad homosexual. El jefe de Scotland Yard, la Policía Metropolitana de Londres, Sir John Stevens, afirmó a la cadena BBC que el gesto puede ayudar a reducir los índices de violencia homófoba, puesto que en muchos casos las víctimas no denuncian la agresión por temor a que sean ignorados en la comisaría. "Reconocemos que los crímenes contra homosexuales a menudo no son denunciados a la policía y, que históricamente, la comunidad gay no ha confiado en nosotros. Nos hemos comprometido a cambiar eso", dijo Stevens. Las nuevas reglas sobre el uniforme no son válidas para los agentes homosexuales de todo Reino Unido. Los responsables policiales de Escocia, Gales y de los condados ingleses de Hampshire y Dorset, se resisten, de momento, a aplicar la normativa. "Todavía tenemos un largo camino que recorrer para conseguir los derechos que nos corresponden en esta sociedad", dijo el organizador de la manifestación, Jason Pollock. "El Día del Orgullo es nuestro día para reivindicar lo que aún falta por conseguir", continuó. Entusiasmado, el alcalde de Londres, Ken Livingstone, apodado "Ken el rojo", se atrevió a proclamar que "Londres es la capital gay de Europa". El festival "tiene una importancia vital para celebrar la contribución de lesbianas y gays a la sociedad y marcar la heroica lucha y logros de la comunidad gay y lesbiana hacia la igualdad", indicó Livingstone. (EFE)
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Unas 60.000 personas desafiaron este sábado la persistente lluvia de Londres para participar en el mayor festival del Día del Orgullo Gay de Reino Unido, que por primera vez estuvo encabezado por cerca de 80 policías homosexuales, 35 de ellos de uniforme, gracias al permiso que les otorgo el alto mando.
La marcha por los derechos de gays, lesbianas y transexuales se celebra cada verano, pero hasta este año la policía británica les exigía vestir de civil a quienes asistieran. Para el movimiento gay esta flexibilización de las normas refleja un cambio en la actitud de la policía hacia la comunidad homosexual. El jefe de Scotland Yard, la Policía Metropolitana de Londres, Sir John Stevens, afirmó a la cadena BBC que el gesto puede ayudar a reducir los índices de violencia homófoba, puesto que en muchos casos las víctimas no denuncian la agresión por temor a que sean ignorados en la comisaría. "Reconocemos que los crímenes contra homosexuales a menudo no son denunciados a la policía y, que históricamente, la comunidad gay no ha confiado en nosotros. Nos hemos comprometido a cambiar eso", dijo Stevens. Las nuevas reglas sobre el uniforme no son válidas para los agentes homosexuales de todo Reino Unido. Los responsables policiales de Escocia, Gales y de los condados ingleses de Hampshire y Dorset, se resisten, de momento, a aplicar la normativa. "Todavía tenemos un largo camino que recorrer para conseguir los derechos que nos corresponden en esta sociedad", dijo el organizador de la manifestación, Jason Pollock. "El Día del Orgullo es nuestro día para reivindicar lo que aún falta por conseguir", continuó. Entusiasmado, el alcalde de Londres, Ken Livingstone, apodado "Ken el rojo", se atrevió a proclamar que "Londres es la capital gay de Europa". El festival "tiene una importancia vital para celebrar la contribución de lesbianas y gays a la sociedad y marcar la heroica lucha y logros de la comunidad gay y lesbiana hacia la igualdad", indicó Livingstone. (EFE)
Unas 60.000 personas desafiaron este sábado la persistente lluvia de Londres para participar en el mayor festival del Día del Orgullo Gay de Reino Unido, que por primera vez estuvo encabezado por cerca de 80 policías homosexuales, 35 de ellos de uniforme, gracias al permiso que les otorgo el alto mando.
La marcha por los derechos de gays, lesbianas y transexuales se celebra cada verano, pero hasta este año la policía británica les exigía vestir de civil a quienes asistieran. Para el movimiento gay esta flexibilización de las normas refleja un cambio en la actitud de la policía hacia la comunidad homosexual. El jefe de Scotland Yard, la Policía Metropolitana de Londres, Sir John Stevens, afirmó a la cadena BBC que el gesto puede ayudar a reducir los índices de violencia homófoba, puesto que en muchos casos las víctimas no denuncian la agresión por temor a que sean ignorados en la comisaría. "Reconocemos que los crímenes contra homosexuales a menudo no son denunciados a la policía y, que históricamente, la comunidad gay no ha confiado en nosotros. Nos hemos comprometido a cambiar eso", dijo Stevens. Las nuevas reglas sobre el uniforme no son válidas para los agentes homosexuales de todo Reino Unido. Los responsables policiales de Escocia, Gales y de los condados ingleses de Hampshire y Dorset, se resisten, de momento, a aplicar la normativa. "Todavía tenemos un largo camino que recorrer para conseguir los derechos que nos corresponden en esta sociedad", dijo el organizador de la manifestación, Jason Pollock. "El Día del Orgullo es nuestro día para reivindicar lo que aún falta por conseguir", continuó. Entusiasmado, el alcalde de Londres, Ken Livingstone, apodado "Ken el rojo", se atrevió a proclamar que "Londres es la capital gay de Europa". El festival "tiene una importancia vital para celebrar la contribución de lesbianas y gays a la sociedad y marcar la heroica lucha y logros de la comunidad gay y lesbiana hacia la igualdad", indicó Livingstone. (EFE)
Unas 60.000 personas desafiaron este sábado la persistente lluvia de Londres para participar en el mayor festival del Día del Orgullo Gay de Reino Unido, que por primera vez estuvo encabezado por cerca de 80 policías homosexuales, 35 de ellos de uniforme, gracias al permiso que les otorgo el alto mando.
La marcha por los derechos de gays, lesbianas y transexuales se celebra cada verano, pero hasta este año la policía británica les exigía vestir de civil a quienes asistieran. Para el movimiento gay esta flexibilización de las normas refleja un cambio en la actitud de la policía hacia la comunidad homosexual. El jefe de Scotland Yard, la Policía Metropolitana de Londres, Sir John Stevens, afirmó a la cadena BBC que el gesto puede ayudar a reducir los índices de violencia homófoba, puesto que en muchos casos las víctimas no denuncian la agresión por temor a que sean ignorados en la comisaría. "Reconocemos que los crímenes contra homosexuales a menudo no son denunciados a la policía y, que históricamente, la comunidad gay no ha confiado en nosotros. Nos hemos comprometido a cambiar eso", dijo Stevens. Las nuevas reglas sobre el uniforme no son válidas para los agentes homosexuales de todo Reino Unido. Los responsables policiales de Escocia, Gales y de los condados ingleses de Hampshire y Dorset, se resisten, de momento, a aplicar la normativa. "Todavía tenemos un largo camino que recorrer para conseguir los derechos que nos corresponden en esta sociedad", dijo el organizador de la manifestación, Jason Pollock. "El Día del Orgullo es nuestro día para reivindicar lo que aún falta por conseguir", continuó. Entusiasmado, el alcalde de Londres, Ken Livingstone, apodado "Ken el rojo", se atrevió a proclamar que "Londres es la capital gay de Europa". El festival "tiene una importancia vital para celebrar la contribución de lesbianas y gays a la sociedad y marcar la heroica lucha y logros de la comunidad gay y lesbiana hacia la igualdad", indicó Livingstone. (EFE)

Amsterdam, sede del 1er congreso de policías homosexuales europeos

Entre el jueves y viernes se realizó en Amsterdam, Holanda, el primer congreso de policías homosexuales europeos. En vísperas de la Gay Pride, cerca de 160 agentes del orden de 11 países de Europa participaron en esta conferencia que se celebró en un palacio de congresos de la capital holandesa. "Una convención como esta, organizada con el apoyo de las autoridades, es un sueño", comentó Olivier Maignant, oficial parisino que preside la organización de policías gays y lesbianas francesa Flag!. Si bien Amsterdam tiene fama de ser una urbe en donde la tolerancia y la libertad parecen llegar a su máxima expresión, Boris Dittrich, jefe de uno de los partidos de la coalición gubernamental de centro-derecha (el D66) advirtió que todavía subsistían algunos obstáculos. "Holanda puede parecer un paraíso para los homosexuales pero aunque nuestras leyes establezcan la igualdad, no eliminan la discriminación". Contó que hoy en día para muchos policías homosexuales hablar de su orientación sexual en las fuerzas sigue siendo un tabú. "La actitud más corriente de los agentes suele ser del tipo 'no tengo ningún problema en que mi compañero sea gay mientras no hable de ello'", explicó Ellen Boszhard, quien estuvo trabajando para la policía holandesa en el estudio de esa problemática. Un dato que ratifica la persistencia de algunos prejuicios fue la decisión de los organizadores de no permitirles a los fotógrafos de prensa tomar fotos del congreso.Por Magela Demarco.

ESPAÑA - Policías gays proponen contar con agentes especiales para este colectivo

Un grupo de policías gays ha propuesto que todos los cuerpos dispongan de agentes especializados para atender a este colectivo. Muchos homosexuales son víctimas de delitos de violencia doméstica o agresiones que a menudo no denuncian por temor a que no sea entendida su orientación sexual. Para defender esta idea y otros derechos, una veintena de agentes de diferentes policías locales, los Mossos d'Esquadra, el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil constituirán el próximo viernes en Sitges (Garraf) la primera Asociación de Policías Homosexuales de España, que se integrará en la Confederación Europea de Policías Víctor Argelaguet, agente de la policía municipal de Sabadell y miembro de la ejecutiva de la Asociación Europea de Policías Homosexuales, explicó que "muchos policías viven con normalidad su homosexualidad fuera del trabajo, pero dentro del cuerpo temen que les afecte a su carrera profesional". La nueva asociación, que se constituirá en el marco de la celebración de la Primera Jornada sobre Policía y Homosexualidad, que se celebrará en Sitges, también velará por los derechos profesionales de los gays y lesbianas que pertenecen a la policía, que, según Argelaguet, "siempre es un poco más conservadora que el resto de la sociedad".
Favorecer el hecho de la homosexualidad dentro de la policía y facilitar la relación de los cuerpos de seguridad con los colectivos de gays, lesbianas y transexuales son los objetivos que se plantea la nueva asociación.

Lanzan la Asociación de Policías Homosexuales de España

Barcelona será sede de la Conferencia Bianual de la Confederación Europea de Policías Homosexuales. En este contexto, y como parte de la política de igualdad de género de José Luis Rodríguez Zapatero, los oficiales gays decidieron unirse, tal como ya ocurrió en otros lugares del Viejo Continente.
Los policías homosexuales ya se unieron en varios países y ahora es el tuno de los españoles: mañana se constituirá la primera Asociación de Policías Homosexuales de España en Barcelona. En principio estará integrada por una veintena de agentes de policías locales, Mossos d'Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil. La asociación dará sus pasos iniciáticos en la Primera Jornada de Estrategias y Políticas de Seguridad Pública alrededor del Colectivo Gay, Lesbiano, Bisexual y Transexual, organizada por XarxaGay.
El evento contará con la presencia de funcionarios del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y del superintendente de la Policía de Amsterdam, Jan Snijder. Y todo parece indicar que el objetivo es doble: por un lado, normalizar el hecho homosexual dentro de las organizaciones policiales y, por otro, favorecer las relaciones con el conjunto de la comunidad.
Víctor Argelaguet , miembro de la ejecutiva de la Confederación Europea de Policías Homosexuales y policía municipal de Sabadell, ha denunciado que muchos homosexuales son víctimas de delitos de violencia doméstica o agresiones que a menudo no denuncian por temor a que no sea entendida su orientación sexual. “Aunque no queremos un tratamiento especial, sí queremos que haya un conocimiento de una realidad a menudo lejana para muchos policías y de adecuación del servicio a esta realidad', dijo Argelaguet.
La nueva Asociación de Policías Homosexuales de España se unirá a la Confederación Europea de Policías Homosexuales, que desde hace unos años ya trabaja para facilitar la relación de los cuerpos de seguridad con los colectivos de gays, lesbianas y transexuales.

Cali, una ciudad poco amigable con los gay

Por: José Alejandro Castaño - Editor de Crónicas y Reportajes - Diario El País
Los grupos de homosexuales de la ciudad reconocen que en Bogotá y Medellín existe una mayor comprensión de las libertades sexuales y que los grupos que luchan por sus derechos han logrado mayores espacios de expresión. Equivocadamente, muchos en Cali siguen considerando a los homosexuales como enfermos. Fotos El PaísAunque se dice que vivimos en una época de tolerancia, justo en una ciudad desinhibida, los gay siguen siendo un grupo estigmatizado al que suele señalarse y al que, de manera reiterada, la sociedad le niega sus derechos. Primera entrega del reportaje 'Las minorías de Cali'. Crónica de hombres y mujeres inconformes. Jorge es agente de la Policía Metropolitana, pero en este lugar nadie lo sabe, sólo su novio, un chico rubio que baila abrazado a su cuello bajo una lluvia de luces azules. Ambos llevan lentes oscuros. Ya es media noche y la pista está llena en uno de los bares gay más cotizados de la zona rosa de Cali, en el barrio Granada Alguien cuenta que los novios piensan irse a vivir juntos, pero tienen miedo porque, al parecer, los policías homosexuales pierden el trabajo. La mayoría de agentes, después de tres o cuatro años de servicio, se casa. Para incentivar los matrimonios y la vida familiar entre los uniformados, el Ministerio de la Defensa reconoce un 25% de incremento en el sueldo de los policías casados, después algo más por cada hijo que nazca: 5% por el primero, 4% por el segundo, 3% por el tercero, 2% por el cuarto. La diferencia de salario entre un agente casado con tres hijos y uno soltero es de casi el 40%. Jorge tiene miedo de que lo echen, incluso a pesar de que en su hoja de vida tiene varios reconocimientos, uno de ellos por capturar a dos sicarios después de dispararle a un comerciante. Aunque ese era su día de descanso, el agente, vestido de sudadera y tenis, abandonó los paquetes que llevaba, corrió por entre una hilera de carros y usó su arma con una destreza que paralizó a los asesinos. Fue en Bogotá, hace tres años. Pidió traslado a Cali sólo para estar cerca de su novio, un estudiante de medicina de la Universidad del Valle. Jorge es alto, de voz grave, a veces lleva lentes y rara vez se ríe. Tres veces a la semana madruga al gimnasio, no come hamburguesas ni cosas fritas. Cuando habla, sus palabras son secas, directas, dice que detesta el fútbol y que prefiere leer. Baila salsa y su abuelo fue mayor de la Policía en tiempos del general Rojas Pinilla. Nadie en su casa, excepto una prima, sabe que es homosexual. Todos creen que es muy mujeriego y que por eso no se casa. Pese a que la Constitución prohíbe cualquier tipo de censura o persecución por razones de raza, condición social, apariencia física, credo religioso o tendencia sexual, muchos en Cali todavía se niegan a contratar empleados gay. La Policía no es la excepción. La geografía abierta de la capital del Valle del Cauca, asentada sobre un valle sin montañas, contrasta con la mentalidad cerrada de un sector de la sociedad caleña que no termina de aceptar que miles de sus hombres y mujeres son homosexuales. Hugo Mario, ingeniero industrial recién egresado de una universidad privada, cree que quizás lo echen del trabajo porque su jefe ya parece saber que le gustan los hombres. Alguien descubrió que guardaba fotos de jóvenes desnudos en su computador portátil y se lo dijo al gerente. En un mes termina el contrato y el chico cree que ya no se lo renovarán. Sabe que se inventarán cualquier cosa, que no hay presupuesto, que esperaban más de él. Ya le pasó antes. Una urbe desconocida. En Cali funcionan unos veinte sitios de rumba homosexual, los más cotizados están en el Oeste. Club Sings, Baltimore, Liquid, Amnesia y Barbe, por ejemplo, son bares para gente joven. Casi toda la música es electrónica y las sillas, las mesas, las luces y la decoración parecen sacadas de revista. En la pista de baile suelen verse extranjeros y turistas de Bogotá y de la costa. Son sitios caros, cuenta Alberto, estudiante de comunicación social. En promedio, una noche de rumba en esos lugares vale $200.000. Hay sitios más baratos. En el centro están Madona, Romanos y El gato con botas, varios de los negocios más antiguos de la ciudad. Antonio, un abuelo de 60 años, dice que son sitios para gente mayor y que la rumba, en general, es hasta un 50% más barata que en el Oeste. En esos locales del centro también se ofrecen espectáculos, el más popular es el baile de cinco o seis hombres desnudos a quienes los asistentes pueden tocar y besar. En un bar gay, como en cualquier otro sitio de rumba heterosexual, se ve de todo: gente que quiere un poco de intimidad con su pareja y sólo desea bailar un rato, pero también gente en busca de drogas y sexo ocasional.
En sus propias palabras“Los gay somos más que sexo. Parte del problema es que la mayoría sigue considerándonos sólo en ese plano. Los grupos de apoyo todavía tienen mucho por hacer. En Cali estamos en pañales”. Luis,médico general.El carácter de sano o malsano no tienen nada qué ver con la preferencia sexual, explica Jaime, un joven gay que se gana la vida como estatua humana en uno de los semáforos del Sur. Antonio, de cincuenta años, recuerda que los primeros bares para homosexuales que hubo en Cali se llamaban Gentry, Llamarada, Frontera y Pagoda, eran los años sesenta y casi todos permanecían ocultos, como la vida íntima de los hombres y mujeres que los frecuentaban. Hace cuarenta años declararse homosexual era casi una sentencia de muerte civil. Los curas, recuerda Antonio, juraban que los hombres que se amaban entre sí se iban al infierno. El administrador de un club en la Avenida Sexta asegura que a su negocio van dos religiosos a disfrutar de un rato de baile y música y que nadie los condena por eso. Van, claro, a escondidas, pero una vez allí logran liberarse y expresar una alegría que tienen prohibida.
El número3 grupos de defensa de los gay parecen funcionar en Cali. Se trata de colectivos que intentan conjurar la exclusión y la injusticia.En una casa de La Flora, un sacerdote homosexual celebra misa en compañía de algunos amigos, hombres y mujeres que tratan de mantener sus creencias religiosas, a pesar de que fueron expulsados de la Iglesia Católica por escoger el amor con gente de su mismo sexo. Natalia, socióloga de la Universidad del Valle, dice que ha estado en esas misas, y que son íntimas y hermosas. Cantan, oran, comparten y, cuenta la mujer, todos se sienten felices. Al parecer, no es la única misa celebrada en Cali para la comunidad gay. En otros barrios y unidades residenciales se hacen reuniones similares. Un sacerdote consultado por El Pais, que pidió reserva de su identidad, admite haber oído de esos encuentros, pero advierte que la Diócesis dice desconocerlos y que, en todo caso, la Iglesia desestima el valor religioso de las celebraciones por considerar que contradicen un precepto mayor. Perder el miedo y saltar. Con todo y la apertura que impera hoy, cuando la sociedad dice haberse liberado de la figura del diablo con cachos y cola, todavía pesa en la conciencia de muchos la idea de que el amor con gente del mismo sexo es pecado. Salir del clóset, por ejemplo, ese gesto que consiste en que un hombre o una mujer admite al fin su condición de homosexual, sigue siendo un acto temerario. Ángela, psicóloga de un centro médico en el sector de Imbanaco, y quien salió del clóset hace cinco años, sostiene que miles de caleños prefieren seguir ocultos, justo por temor a la reacción de la sociedad. Ella y un grupo de profesionales han desarrollado un modelo de asesoría, como una guía para dar ese paso. En su consultorio, Ángela recibe la visita de jóvenes y adultos, incluso de padres de familia que buscan asistencia psicológica tras años de negar su condición homosexual. Lo más importante, advierte la profesional, es que nadie se declare gay con rabia. Tampoco en estado de alicoramiento ni en Semana Santa o Navidad, fechas en que las reacciones de familiares y amigos suelen estar mediadas por el fervor religioso. Ella recuerda el caso del empleado de un banco de la ciudad, un hombre con dos hijos, de casi 50 años, que al fin, tras fracasar en tres matrimonios, pudo admitir su condición sin mentirse. Al parecer, el caso de padres de familia homosexuales es más común de lo que se piensa. Álvaro es uno de los quince prostitutos gay que deambulan la Avenida Sexta. En promedio, el muchacho cobra $40.000 por una relación. Los mejores días son los viernes de quincena. Álvaro es alto y fuerte. Usa camisas ajustadas y tiene voz de locutor. A veces se deja el bigote. Es moreno y calza 43. Muchos de sus clientes, dice él, son tipos con mujer e hijos. Una vez, recuerda, la esposa de un señor los sorprendió mientras entraban a una residencia. La mujer los había seguido y el hombre no supo qué decir. Ángela, la psicóloga, advierte que mentirse es lo más dañino. El problema es que Cali no parece dispuesta a oír toda la verdad que tienen para contarle sus homosexuales.